#013Mixteco
La Bruja
✍️ Zenaida, Ronaldo, Diego, Mileydy, Heriberto, y Viridiana
Había una vez, en un pueblo pequeño, una familia: el señor, su esposa, y sus dos niños. No tenían nada que comer, no tenían maíz. Así que el señor decidió irse por maíz en su caballo, muy lejos, dejando a su mujer en la casa con sus dos niños.
Él salió, pero al anochecer tocaron la puerta y era la bruja. La mujer no sabía. Abrió la puerta y la bruja le dijo: "Permíteme dormir con ustedes esta noche. ¿Me puedo dormir con uno de tus niños?" La mujer, muy confiada, dijo: "Sí, está bien." Cuando amaneció, la bruja ya no estaba. Despertó la mujer y le hablaba al niño para que despertara a desayunar, pero no se movía, no despertaba. Ella fue a jalar la cobija, y la bruja se había comido al niño — solo dejó puros huesitos. Se asustó mucho y no sabía qué hacer.
Al día siguiente, ella se puso en el patio a tejer su bordado. Llegó la bruja y se la comió a ella también, pero antes alcanzó a esconder al otro niño que quedaba — lo escondió por el techo de la casa, en un costal. Ella se sentó afuera y la bruja se la comió; no se pudo defender.
Cuando regresó el hombre, buscaba a su mujer. La llamaba para que viniera a ayudarlo con el caballo, para bajar el maíz, pero ella ya no contestó porque la bruja se la había comido. Entonces oyó la voz de un niño adentro de la casa. El niño gritaba: "Papá, papá, ayúdame, bájame de aquí." El señor fue corriendo, bajó al niño, y le dijo: "¿Qué pasó?" "Es que vino la bruja y se comió a mi hermanito y a mi mamá. Yo me salvé porque mi mamá me escondió." "Ah, bueno, está bien, ni modo. Vamos a esperar que vuelva, porque yo soy hombre y conmigo no va a poder — a mí no me va a comer, y tú también te vas a salvar conmigo," le dijo. El señor estaba llorando por su familia.
Al anochecer volvieron a tocar la puerta, y el señor ya sabía que era la bruja, porque nadie andaba de noche. Abrió la puerta y la bruja le dijo: "Hijito mío, ¿me permites dormir contigo aquí en tu casa esta noche? Es que no tengo dónde dormir." Dijo: "Sí, está bien, pásale, pásale." Pero el señor ya se había preparado: puso una fogata ahí en el suelo y puso a calentar la mano de un metate — la piedra que le llaman la mano del metate — en la lumbre. Entonces le dijo: "Señora, ¿puedes dormir ahí a la orilla de la fogata para que no te dé frío en la noche?" "Sí, está bien," y se acostó y se durmió. Pero el hombre no durmió, porque estaba muy despierto.
Cuando la bruja estaba muy dormida, agarró la piedra que había calentado y quemó a la bruja. Ella salió huyendo, gritando, hacia la barranca; se cayó para allá y cayó muerta. Cuando amaneció, él vio que su cuerpo había desaparecido — solo habían crecido quelites, todo estaba verde, y salió un arcoíris. Decían que ese arcoíris era la bruja.
De ahí, ya nadie más tuvo miedo, porque la bruja se había ido del pueblo. El señor se salvó con su niño, aunque ya no tenía a su mujer. Pero de todos modos, la bruja ya no existía en ese pueblo. Y ya se acabó. Muchísimas gracias.
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